Con Gabino Oaxaca tuvo seis protestas al día; el mayor manifestródomo de México: DDHPO

El gobernador saliente de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo, deja su estado convertido en el mayor manifestódromo de México, con un promedio de seis marchas de protesta al día. Y hay que entender que la gente no sale a las calles por deporte, sino por una inconformidad que raya en la desesperación. Mucho temo que la lista de pendientes, promesas rotas, obras inconclusas, desvío de recursos y crisis de derechos humanos que deja en la entidad nos tengan cerca de un estallido social, asegura el ombudsman estatal, Arturo Peimbert.

¿Debería agregarse el nombre de Gabino Cué –electo en 2010, en alianza PRD-PAN– a la lista de los ex mandatarios estatales investigados por corrupción y otros delitos: Javier Duarte, de Veracruz; Roberto Borge, de Quintana Roo; Guillermo Padrés, de Sonora; Rodrigo Medina, de Nuevo León, entre otros? El presidente de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) asegura que así tiene que ser.

Sostiene: El gobierno entrante tiene la obligación, y el pueblo la necesidad, de que no queden impunes las violaciones a los derechos humanos y sociales. Lo que me pregunto es por qué el caso de Cué no tiene la visibilidad que los de otros ex gobernadores, rodeados por el escándalo.

Él mismo anticipa la respuesta: Lo relaciono con el caso Nochixtlán, necesariamente.

–¿Cómo?

–Es notorio que el expediente de Nochixtlán está pasando invisibilizado y que alguien quiere que así sea. Los abusos de poder de Gabino Cué pasan desapercibidos y no se ponen en la mesa. Los bloqueos carreteros de los maestros de mediados de año se dieron en el contexto de la forma en que el gobierno estatal intervino frente al conflicto magisterial, tema tanto del orden federal como estatal. Y ahí se dio una masacre que, a diferencia de Ayotzinapa, quedó grabada en cámaras. Hubo ocho muertos y más de 100 heridos. En esos hechos hay responsabilidad de los tres niveles de gobierno. La razón por la que no vemos hoy a Cué señalado como Duarte es precisamente por eso.

–¿A quién corresponde, entonces, que Cué responda por esos presuntos delitos?

–Creo que en el caso Nochixtlán estamos ante delitos de lesa humanidad y que el Estado está obligado a investigar. El gobierno oaxaqueño que termina llegó ofreciendo como transición política precisamente lo contrario que estamos viviendo. Hay desencanto de la población con sus autoridades. La desesperación y la desesperanza pueden llegar a tal punto que Oaxaca sea ingobernable. Por eso es necesario que las nuevas autoridades y el gobierno federal hagan un corte de caja e informen claramente en qué condiciones están recibiendo la entidad, cómo está el expediente de Nochixtlán y otros. Están obligados a no dejar esto en la impunidad y generar medidas para que no se vuelva a repetir. Creo que es la última oportunidad de una salida pacífica. Después de esto puede venir un estallido social.

Ofrece algunas cifras. Dice que el gobierno de Cué recibió un presupuesto sexenal de 420 mil millones de pesos para desarrollo en el campo (70 mil millones al año). “¿Y dónde están los resultados? Lo que se ve es que los conflictos agrarios no se atendieron, sino se agravaron; hay una niñez desplazada por la violencia, hay hambre en las zonas rurales, dependencia alimentaria, distribución de maíz transgénico como semilla, uso intensivo de fertilizantes tóxicos. Hubo presupuesto para mejorar hospitales, ¿y qué vemos? En el quirófano del Hospital Civil de Oaxaca encontramos un nido de cocuyuxes (piojos) en el techo; decenas de clínicas inauguradas y sin funcionar. En materia de derechos humanos, sólo Veracruz es más peligroso para hacer periodismo (seis comunicadores asesinados en el actual sexenio) y Chihuahua y Guerrero ofrecen más riesgo para la defensa de los derechos humanos”.

Desde la defensoría se lleva puntual registro de las protestas en Oaxaca. “Como nunca –agrega el ombudsman– antes se había expresado la inconformidad con esta intensidad”. En 2013 hubo 2 mil 375 marchas y plantones, y en 2014 fueron 3 mil 468.

La gente protesta en la calle porque no le queda otra opción, no hay cauces.

–¿Sugiere que esto puede hacer que algunos sectores vuelvan la mirada hacia la vía armada que surgió en el pasado?

–El pueblo de Oaxaca tiene vocación pacífica, pero esta desesperación puede verse desbordada. No sé si a la vía de resistencia pacífica le quede mucho tiempo.

Fuente: La Jornada / Blanche Petrich

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