EN LOS PINOS YA SABEN…

El panorama rumbo a 2018 parece estar ya claro para algunos. Hace una semana, en Al Cierre en Imagen 90.5, comenté a Margarita Zavala que ella es, hoy por hoy, la única rival a quien López Obrador se refiere con nombre y apellido (bueno, a “la esposa de”, dice, como si él no fuera “el esposo de”). Pero sólo a ella; a nadie más menciona el puntero: “Sí, ha de traer por ahí algunos números interesantes…”, me respondió Margarita. Y, claro, son los números que trae AMLO, pero también los que traen en Los Pinos: AMLO a la cabeza y Margarita como la única (sí, la única) contendiente que podría disputarle la Presidencia.

 

Según la última encuesta que realizó la Presidencia de la República, la coyuntura está puesta para que Andrés Manuel tome posesión en 2018. En todos los escenarios estudiados, AMLO lidera las preferencias. Lo mismo enfrentándose a Margarita Zavala, Rafael Moreno Valle o Ricardo Anaya del PAN, que a Osorio Chong, Eruviel Ávila, Manlio Fabio Beltrones, José Antonio Meade o José Narro del PRI. Y bueno, del PRD ni hablamos, porque además de Miguel Ángel Mancera no tienen ningún otro personaje capaz de hacer un papel competitivo (tal vez por eso, aunque pensando en el Estado de México, es que cada día se habla más de una alianza amarillo-azul). Pero Margarita está a tan sólo tres o cuatro puntos, distancia que con los otros contendientes se abre por lo menos a diez.

 

Para como pintaron el sexenio, el sueño tricolor de quedarse en Los Pinos un buen rato se esfuma a velocidades vertiginosas. Si se habla sólo de partidos (sin candidatos), según la misma encuesta, el mejor posicionado es el PAN, luego el PRI y muy cerca Morena, y eso que la de 2018 será su primera elección presidencial. Luego le sigue el PRD y, sorpresivamente, la figura de algún independiente, por definir.

 

Aunque el PRI sí conserva un primer lugar: el del partido por el cual la gente nunca jamás votaría. El doble de percepción negativa que el PRD y el PAN… y tres veces más que Morena. Números nada favorecedores, pero coinciden con una coyuntura en la que el humor social (y desempeño económico) no están en su mejor momento.

 

El panorama para 2018 pareciera empezar a definirse, aunque, claro, todavía falta mucho y pueden pasar muchas cosas. Pero eso es lo que menos debería importarnos. Porque sea quien sea el que llegue a la Presidencia recibirá un país dividido, lastimado y ahora, además, amenazado por Estados Unidos. Primero el Banco de México y luego el Fondo Monetario Internacional redujeron nuestra expectativa de crecimiento. Ayer hizo lo propio la ONU. Pese a lo que nos dicen las autoridades, el dólar pinta para extender sus alas para cuando Donald Trump sea oficialmente el presidente de EU. Los gobernadores de nuestra frontera norte hacen un frente contra las anunciadísimas medidas en materia migratoria. La Profeco dice que no hay aumento en el precio de la tortilla; ayer en Imagen Noticias documentamos que sí lo hay. Los funcionarios dicen que por solidaridad se apretarán el cinturón, pero ellos creen que no viajar en business es austeridad. La madrugada del lunes, Playa del Carmen, y ayer por la tarde Cancún, dejaron de ser destinos turísticos seguros para el mundo. También nos enteramos de que en la gestión de Javier Duarte se aplicaron quimioterapias falsas a niñitos con cáncer (el retrato puro de la monstruosidad)… En fin: un país que, ahora sí, parece empezar a enfrentar todos los sapos y horrores que durante décadas había guardado en el armario…

 

A todos los aspirantes a 2018 les debe quedar claro que, no por el lugar que ocupen en las encuestas, la cosa está hecha. Y el país resuelto. En realidad, lo que les debe importar es la construcción de un país que se reencuentre para que pueda enfrentar mejor sus retos. México no se resolverá con magia si el PRI sale de Los Pinos (ya salió una vez y no pasó), pero tampoco si el “rayito de esperanza” o una mujer se ciñe la banda presidencial. Las encuestas hoy son lo de menos: en lo que tenemos que pensar todos, la clase política, la academia, los medios, pero sobre todo la ciudadanía, es qué país debemos empezar a bosquejar hoy, desde ya, y no hasta que el desastre nuevamente deje a México casi en calidad de ruinas… En Los Pinos ya saben que seguramente van a perder. Pero eso no importa si usted y yo sabemos que México no sólo depende de Los Pinos.

 

(Escrito por: Yuriria Sierra/ Excélsior)

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