Luchan en Morro Ayuta contra la depredación de las tortugas

Edgar CRUZ

SAN PEDRO HUAMELULA, OAX.- La depredación de tortugas en el Istmo de Tehuantepec es incontrolable, pero en Río Seco, una comunidad costera de este municipio, se ha reducido gracias a la presencia de organismos no gubernamentales, dependencias federales, autoridades municipales, locales y hasta de escuelas públicas.

Guillermo González, representante de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), destacó que ha crecido el compromiso de los pobladores con el cuidado y preservación de la tortuga, pues hasta hace diez años, en esta comunidad la principal actividad comercial después de la pesca era la venta de huevos del quelonio a diversos municipios del Istmo.

Sin embargo, el problema persiste. Pobladores de otras comunidades llegan hasta la playa de Morro Ayuta a saquear miles de huevos durante la temporada de arribación, que tan solo en esta zona se calculan cerca de medio millón de quelonios en seis meses.

Para la Conanp, enfrentarse a grupos organizados de personas armadas y violentas es el principal problema en la defensa de las tortugas en playas del Istmo de Tehuantepec, que al año más de la mitad de los nidos son robados.

De acuerdo Guillermo González, biólogo en el campamento de tortuga de Morro Ayuta en San Pedro Huamelula, la cacería de huevos de estos quelonios son constantes en las temporadas de desove de donde se logra sacar hasta más de siete mil productos por noche.

El santuario natural de Morro Ayuta genera hasta 450 mil huevos de tortugas al año y es la segunda zona de mayor anidación de todo el estado de Oaxaca, sólo después de Barra de la Cruz en la Costa oaxaqueña.

La cultura del consumo de huevos de tortuga en el Istmo ha impedido frenar a la depredación de esos reptiles catalogados en peligro de extinción, por lo que campañas gubernamentales y de organismos independientes se centralizan en este problema.

Sólo en el Istmo de Tehuantepec en algunas comunidades como Juchitán y Salina Cruz se llegan a vender los huevos de tortuga en 20 pesos el ciento, ante la fuerte cantidad de este producto en temporada de arribación de los quelonios.

En mercados públicos la venta de huevos de tortugas no es controlada ni prohibida, lo que impide también la principal fuente de depredación que es el consumo generado por los clientes.

Guillermo González  destacó que incluso los pueblos costeros, donde se han instalado campamentos de tortugas y criaderos, persisten el autoconsumo y la depredación para la venta.

Los pobladores de comunidades como El Coyul, Tapanalá, Santiago Astata, San Pedro Humelula e incluso Río Seco tienen la necesidad y costumbre de robar los huevos de tortuga para venderlos y consumirlos, lo que es penado por la ley.

Depredación organizada

Para la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), existen grupos de depredadores humanos que se organizan para robar los huevos de sus nidos durante la madrugada, armados con palos y machetes para enfrentar a las guardias de esa dependencia que vigilan las costas ante los constantes robos.

Raúl Hernández, representante de la Profepa en el campamento tortuguero de Morro Ayuta, señaló que la situación por el robo de huevos se ha vuelto conflictiva, al tener que enfrentarse a grupos de saqueadores o “caballerangos” (por ir montados en caballos) armados con machetes y palos para responder en caso de que alguna autoridad no les deje llevarse los huevos.

“Hay veces que son decenas de personas que van sobre sus caballos a robar los huevos y no podemos hacer nada contra ellos, simplemente llegan organizados con otros pueblos y se llevan los huevos”, destacó el responsable de la Profepa en Morro Ayuta.

La dependencia federal ha tenido que enfrentar incluso a los caballerangos sin llegar a la violencia, pero con nulos resultados ante la presión que ejercen los saqueadores.

Para combatir la depredación, La Semarnat y la Marina lograron mediante un convenio de transferencia la asignaron 67 millones de pesos para la adquisición de drones de alta tecnología para la conservación de especies marinas.

Con el presupuesto asignado podrán adquirirse de 3 a 4 drones que se sumarán a los otros dos que ya tiene la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). Estos drones recorrerán el país para inspeccionar además Áreas Naturales Protegidas, minas y bosques que necesiten cuidado especial.

La organización ecológica Costa Salvaje destacó que la situación que vive Oaxaca en el tema de las tortugas es preocupante, principalmente en el Istmo de Tehuantepec donde  la confrontación y violencia se acrecienta.

La Profepa ha detectado hasta un 60 % de nidos robados en una sola noche, poco después de que las tortugas anidan o en el mismo instante en que desovan y que no están siendo vigilados.

Para este año, cuando comiencen a arribar las tortugas a finales de julio, la Profepa confía en que las actividades de vigilancia sean más eficiente y se detengan a los depredadores por el robo de los huevos, sin embargo, para la dependencia lo ideal sería que la conciencia en las personas fuera mayor a su interés por consumir huevos que además de hacer un daño a la salud, pone el riesgo a la permanencia de la especie.

 

 

 

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