Guendaliza’a, una historia de llena de retos

Edgar CRUZ

TEHUANTEPEC, OAX.-  Es la celebración étnica más importante del sureste mexicano. En sus 19 años de festejos, el Guendaliza’a (palabra zapoteca que significa ‘hermandad’) enfrenta el reto del subsidio, la organización y la aceptación del público, para no terminar expirado como otros proyectos culturales que le precedieron.

En casi dos décadas de iniciado el evento, sus organizadores no han podido subsanar el constante problema de financiamiento, logística y promoción que les impide consolidar de manera más eficiente el espectáculo dancístico que reúne a una docena de grupos folclóricos.

Para Mario Mecott Francisco, director la Asociación Civil Guendaliza’a y fundador del evento, más allá de las gestiones para lograr mejorar cada edición, el éxito del proyecto ha sido el resultado que han tenido las comunidades indígenas en la promoción cultural y la revaloración de su identidad, que ha permitido preservar tradiciones que estaban a punto del ocaso.

El ejemplo más claro se ha visto con los pobladores de El Zapote, quienes han tenido la tarea de reivindicar sus orígenes a través de la vestimenta, la música y las danzas que hasta hace 15 años corrían el riesgo de desaparecer por el desuso y el desinterés de sus propios habitantes.

“El Guendaliza’a tiene el orgullo de haber generado entre algunas etnias la revaloración de su música y vestimentas como en El Zapote, cuyos instrumentos musicales y partituras fueron recuperados a raíz de la primera intervención de sus danzantes hace 15 años. Hoy se puede decir con orgullo que se ha recuperado su identidad a raíz de su participación en el Guendaliza’a”, precisó Mecott Francisco.

Con el paso de los años, El Zapote, una comunidad zapoteca enclavada en la sierra del Istmo de Tehuantepec, pudo recuperar viejos sones perdidos entre los músicos de antaño, quienes heredaron sus talentos a sus nietos y son éstos los nuevos promotores de la música autóctona de la población.

Pero además de recuperar su identidad cultural, con el Encuentro mesoamericano de la danza se ha logrado apuntalar la presencia de grupos étnicos en otros eventos estatales y nacionales a donde han acudido los nativos del Istmo de Tehuantepec.

“El Guendaliza’a empujó a otras delegaciones a festivales como los que se realizan en la Costa, o en la Ciudad de México; el caso de San Francisco del Mar es otro ejemplo de cómo catapultó el evento a grupos folclóricos del Istmo”, señaló Mecott.

También se logró que la delegación folclórica de San Blas Atempa pudiera adentrarse a la Guelaguetza gracias a la participación constante en el Guendaliza’a durante varios años, representando siempre el cuadro de “Martes Zaa”, un espectáculo dancístico que es ya un ícono de esa población zapoteca.

 

Historia de retos

Cuando inició el Guendaliza’a no se visionaba lo que hoy se ha conseguido a lo largo de 19 ediciones consecutivas.

Fue en 1996 cuando Mecott Francisco propuso celebrar con el ayuntamiento de Tehuantepec el V Centenario de la Batalla de Guiengola con danzas de etnias regionales. El evento se realizó por la mañana en las ruinas arqueológicas de Guiengola, mientras que para el año siguiente se ejecutó un pequeño encuentro de danzas en la explanada municipal. Ahí se asomaba el gran proyecto cultural que hoy une a grupos de Mesoamérica.

Para 1999, tres años después del primer evento, surgió lo que se concibe ya como el Encuentro Étnico de la danza del Istmo de Tehuantepec, conocida como la primera etapa del proyecto, el cual se realizó en su versión matutina en las márgenes del río Tehuantepec con presencia de las cinco etnias de la región: zapotecos, mixes, zoques, chontales y mixtecos.

En 2002, el evento se pasó al horario de la tarde, para evitar afectaciones por el calor y generar mayor comodidad para el público y los danzantes.

En su tercera etapa, el Guendaliza’a comenzó a invitar a delegaciones folclóricas del estado de Oaxaca y a grupos de diversas partes del país. Así, en 2008, Zaachila fue el primer invitado externo al Istmo que danzó en el escenario del río Tehuantepec.

La última etapa fue la inclusión de grupos étnicos de Mesoamérica. En 2011 se logró la inclusión de delegaciones folclóricas de Guatemala y El Salvador, que desde entonces y hasta la fecha, siguen siendo parte del repertorio dancístico.

Para 2014, debido a la contaminación del río Tehuantepec y al brote de enfermedades como el chikungunya y zika, la autoridad municipal optó por trasladar el evento a la explanada del ayuntamiento.

En todo este periodo, la organización del Guendaliza’a ha corrido el riesgo de desaparecer por falta de apoyos oficiales. De no ser por las autoridades de Tehuantepec, quien costea la mayor parte de los gastos, el proyecto hoy estuviera muerto, a decir de su propio fundador.

Costos y beneficios

Lograr lo que pocos eventos culturales han conseguido como el Guendaliza’a, es resultado del esfuerzo en conjunto y también de la inversión en tiempo y dinero. El evento tiende a generar una inversión aproximada de 500 mil pesos, de acuerdo a la Asociación Civil que organiza el Encuentro étnico mesoamericano de la danza.

Pero esta inversión ha tenido beneficios. De una década  a la fecha, la derrama económica crece en la ciudad durante los días del evento.

Ocupación hotelera al casi el 95 %, y servicios de taxis o restaurantes con alta demanda, son algunos de los beneficios que genera el Guendaliza’a en cada edición que realiza.

Además, ha logrado posicionar a Tehuantepec como sede de eventos trascendentes de la cultura, y se han podido agendar presencias de la delegación folclórica  anfitriona en comunidades o países, como Guatemala, donde se ha tenido invitaciones.

Danilo Somoza, director del grupo folclórico Nixapa, de El Salvador, aseguró que la participación de su agrupación en el evento dancístico de Tehuantepec, ha generado desde hace cuatro años un mayor impulso a la delegación que representa, pues su presencia en México le ha ganado reconocimiento y distinción respecto a otras agrupaciones de su país.

Los lazos de amistad generados entre México y Centroamérica a través del Guendaliza’a es otro los logros obtenidos a lo largo de los años y del que hoy pueden presumir sus organizadores y participantes.

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