Recuerdan fieles el Domingo de Ramos

Edgar CRUZ

TEHUANTEPEC, OAX.- Cientos de fieles abarrotaron las principales iglesias de la ciudad para participar en las homilías por el Domingo de Ramos y llevarse consigo las palmas benditas que simbolizan esta conmemoración religiosa.

La catedral de la ciudad fue el sitio donde mayor número de fieles participó con la principal homilía que realizó el obispo de la diócesis de Tehuantepec, Oscar Campos, quien exhortó a los fieles a no esperar solo el inicio de la Semana Mayor para buscar a Jesús y el perdón de Dios.

El obispo resaltó que con la llegada de la Semana Santa es necesario el arrepentimiento pero también el compromiso de que nuestras conductas y forma de vida debe ser apegada a los lineamientos de Dios.


Ante una catedral abarrotada de fieles, el obispo exhortó a los hombres y mujeres a iniciar una Semana Santa con mayor fe y disposición a cambiar los malos actos que nos alejan de Dios y a ser más comprometidos a una vida de amor al prójimo y de perdón.

Pero además de la catedral, todos los templos católicos de la ciudad abrieron este Domingo de Ramos para hacer entrega de las palmas benditas como simbolismo de la entrada de Jesús a la ciudad de Jerusalén, de acuerdo a los escritos bíblicos.

Algunos comerciantes y artesanos de palmas aprovecharon el día para vender sus productos hechos para la ocasión como cruces, cristos, crucifijos y demás artículos de formas religiosas cuyos precios oscilaron entre 15  y 65 pesos.

La misa central de esta celebración se dio en Catedral con una concurrida participación de los fieles para esta conmemoración religiosa que abre una de las fechas más importantes para el catolicismo.

En algunas parroquias los sacerdotes bendecían personalmente las palmas en forma de cruz para que los fieles la colocaran en sus hogares como forma de protección contra las tentaciones y demonios.

Para la Iglesia la liturgia el Domingo de Ramos es una de las más intensas de la Semana Santa y del año litúrgico que junto con las del Jueves Santo, Viernes Santo y Domingo de Resurrección forman las celebraciones centrales del año.

El Domingo de Ramos es un día alegre y triste a la vez. La liturgia del Domingo de Ramos comienza con la bendición de las palmas y ramas de olivo. Los sacerdotes entran como si se fuese a celebrar la misa. El color de éste día es el rojo, que representa a Jesús como rey en su entrada triunfal en Jerusalén (el rojo es color de reyes) y la Pasión del Señor (el rojo es el color de la sangre), celebrándose ambas en éste día.

Al comienzo de la celebración, los sacerdotes y obispos visten de manera procesional (con capa pluvial roja), despojándose de ella al llegar al Altar y colocándose la casulla roja, vestimenta propia de la Eucaristía. Se da la bienvenida y se lee el Evangelio de la Entrada Triunfal en Jerusalén

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