Recobran con la enramada sentido tradicional de una fiesta zapoteca

Edgar CRUZ

TEHUANTEPEC, OAX.- Bailar bajo una enramada de carrizo es algo que ya no se veía en las fiestas de esta ciudad desde hace más de dos décadas.

La tradición de instalar una enramada a base de carrizo en la sede de las fiestas de barrio o patronal se dejó de hacer en Tehuantepec por diversos motivos, principalmente por lo costoso y por la complejidad que ameritaba su colocación.

De acuerdo a diversos shuanas de la ciudad, fue a mediados de los años 90’s cuando se vieron las últimas enramadas festivas que terminaron siendo desplazadas por tramos de ‘stands’ de láminas y más recientemente de lonas.

El auge de estas instalaciones tradicionales, frescas y coloridas fue desde finales del siglo XIX hasta los años 40’s del siglo pasado, cuando los mayordomos optaban por seguir con la colocación de los techados de carrizo en la calles donde se realizaría la fiesta.

En el año 2014, la administración del entonces alcalde Donovan Rito recuperó la tradicional instalación de la enramada festiva en la mayordomía patronal de Tehuantepec.

Para la instalación de la enramada, que se colocó en los tres años de mayordomía, se requirió el apoyo de una persona encargada de fabricar estos techos de carrizo especial para las fiestas diurnas, donde por cinco días se llevaron a cabo las festividades patronales.

De acuerdo al ayuntamiento de ese entonces, hacer parte de la enramada de la fiesta patronal tuvo un costo de 18 mil pesos que incluía material y mano de obra.

El actual gobierno de Yesenia Nolasco continuará con la tradición de instalar la enramada de carrizo para que se tenga más realce a las tradiciones festivas.

Por cuarto año consecutivo, la mayordomía patronal en honor a Santo Domingo de Guzmán seguirá realizándose bajo una fresca y tradicional enramada de carrizo. Bajo ella se cuelgan racimos de coco, papel picado de colores, y en sus pilares ramas de sauce, plantas de plátano y banderitas de papel que dan vistosidad a la fiesta.

Y no es de más que la instalación de una enramada para una fiesta de idiosincrasia zapoteca recobra el sentido tradicional que se tenía en la ciudad cuando se instalaban estos techados de carrizo para hacer los festejos.

En algunos pueblos del Istmo esta práctica festiva se está perdiendo pues actualmente prefieren los salones o los típicos ‘stands’ que otorgan principalmente las cerveceras a cambio de la compra de sus bebidas embriagantes.

En el municipio de El Espinal aún se conserva la tradición de las enramadas para algunos festejos como XV años o bodas por lo que permanece el gusto por este tipo de techados.

Para algunos pueblos tradicionales como San Blas Atempa, El Espinal, Ixtaltepec y Juchitán, la instalación de enramadas es parte incluso de un proceso de hermandad entre vecinos y familiares que ayudan a la colocación de los cimientos y techado.

Actualmente son pocas las personas dedicadas a la instalación de enramadas para fiestas y en esta ciudad es ya inexistente este tipo de oficios ante el desuso que tiene entre los ciudadanos.

 

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