Sin fiesta ni alcohol celebran a la Virgen del Rosario en Tehuantepec

Edgar CRUZ

TEHUANTEPEC, OAX.- En la celebración a la Virgen del Rosario del barrio Jalisco hubo más fe que bullicio, más religiosidad que alcohol.

El sismo de del pasado 7 de septiembre y las más de 6 mil 700 réplicas que se han dejado sentir en esta ciudad mermaron todo tipo de festejo a lo grande.

Por ello, la celebración solo se tornó a una misa y una pequeña convivencia entre los invitados.

Los mayordomos, Pedro Hernández y su madre, Petrona Cruz, decidieron suspender la fiesta que tradicionalmente se hace en honor a la virgen por la situación de contingencia que aún vive la ciudad a raíz del sismo.

Para quienes conforman la sociedad de la Vela Biaza (Zanja), celebrar a la Virgen del Rosario es motivo de orgullo y satisfacción, por ello, esta conmemoración no pudo pasar desapercibida, por lo menos en el ámbito religioso.

A la homilía, realizada en el atrio de la iglesia del barrio por las afectaciones del sismo, asistieron los shuanas de la ciudad, los mayordomos actuales y pasados así como vecinos y gente nativa de esta demarcación pero residente de otras zonas de Tehuantepec.

De no haberse registrado el terremoto del 7 de septiembre, esta sería la segunda ocasión en que los mayordomos realizarían la fiesta en honor a la virgen del Rosario, pero la ciudad aún está conmocionada por las réplicas que suceden a diario.

Tradición de antaño

Entre la tradición conjugada con la fe y los festejos propios de una fiesta patronal, que anualmente celebra el barrio Jalisco en su llamada Vela Biaza, hoy solo queda el recuerdo de su nombre, el de una vela que tenía la galanura y belleza de aquellas fiestas nocturnas del siglo XIX.

Este festejo tiene su epicentro donde año con año la sociedad del barrio Jalisco se reúne para celebrar esta conmemoración netamente tehuana y zapoteca, la avenida Benito Juárez en lo que, a excepción de este año, se convierte en una fiesta denominada Vela Biaza.

El festejo esperado por los nativos del barrio Jalisco hoy quedó en el recuerdo por la contingencia que vive la ciudad.

El barrio Jalisco conjuga dos festividades patronales divididas en dos fines de semana, y que trata de conservar sus tradiciones entre la modernidad y el orgullo zapoteca.

El Segundo y Tercer Rosario organizada por las sociedades de las velas Biaza y Paloma, del mismo barrio Jalisco, conjuga una mezcla de historia de lo que en antiguos tiempos fueron dos festividades nocturnas de elegancia y folclor entre los tehuanos. Desde la mitad del siglo XX, solo se remota a una festividad diurna con características propias de una mayordomía patronal que celebra a lo grande a su patrona celestial.

 

 

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