Costoso ofrendar a los muertos en el Istmo

Eduardo Martínez
TEHUANTEPEC.- Celebrar a la muerte para los zapotecas del Istmo de Tehuantepec, es un acto de respeto más que de miedo. El Día de Muertos tampoco es una fecha de máscaras horrendas ni de un consumismo desenfrenado; por el contrario, es día de fortalecer los lazos afectivos.
 
La conmemoración a los fieles difuntos en esta ciudad tiene su modo y es todo un ritual, en algunas ocasiones los precios superan los 10 mil pesos para ofrendar a los seres queridos que se han adelantado,  y que en su bienvenida anual a los hogares que disfrutaron en vida se les espera con ansias.
 
El Xandú o las celebraciones de Todosantos es una tradición viva entre los pueblos zapotecas del Istmo de Tehuantepec. El ritual comienza con la tradicional novena que anuncian la llegada de las almas y cuya serie de rezos concluirá el día 2 de Noviembre para recibir a los fieles difuntos.
 
Para el día 1 y 2 de noviembre los altares se acompañan desde temprana hora con panes, frutas, tamales, chocolate, velas y los adornan con papel picado sin faltar las flores propias de la temporada.
 
En algunos casos la palma de coco, el incienso de copal y hojas de plátano le dan el complemento a la ofrenda de los zapotecas, aunado a los tamales y café que se comparten con los familiares y amigos, quienes visitan los hogares.
 
Pero estas celebraciones de Todosantos sin duda implican un gasto superior a los 15 mil pesos dependiendo del tipo de altar u ofrenda a colocarse en los altares.
Para doña Lucía Galindo Rojas, del barrio Laborío de esta ciudad celebrar a los fieles difuntos es importante a pesar de los gastos que esta celebración representan.
 
“No meramente se tiene que realizar un altar grande para celebrar estos días, con uno pequeño pero ofrendado de corazón es más que suficiente para que nuestros fieles difuntos calmen su sed y se reconforten el alma con las bebidas y alimentos que disfrutaban en vida” señaló doña Lucía Galindo.
 
Un altar de 4 a 7 pisos sin duda son de los más costosos por los alimentos, frutas y dulces que le acompañan para la decoración.
Actualmente los precios se han elevado a comparación de años anteriores debido a diferentes factores entre ellos el incremento de los insumos para la fabricación de varios productos.
Los insumos para la elaboración de los tamales se estima entre los 450 y 600 pesos dependiendo del sabor a realizarse y la cantidad.
A estos precios se le añade la bebida como un rico atole de leche o chocolate que acompañarán este prehispánico manjar.
Doña Celia Orozco, elaboradora de panes de muertos asegura que con los aumentos a los ingredientes los panes este año tendrán un ligero incremento en su precio.
 
Un pan de muerto grande que solía costar 90 pesos el año pasado ahora se estima su costo en los 125 pesos. Mientras que los chicos y medianos aumentarán un 50% sus precios.
 
“Este acuerdo ya se ha tomado entre vendedoras de panes de muerto”, reitera Celia Orozco.
 
La también vendedora de chocolates y frutas aseguró que los precios este año tendrán incrementos, pues todo ha subido.
 
Además ofrendar implica invertir en dulces, frutas y galletas propias de la temporada lo que representa un gasto de entre 300 y 600 pesos dependiendo la cantidad a comprar.
Ofrenda costosa
Poner una ofrenda es un trabajo arduo y artístico, costoso y de gran valor sentimental para las familias mexicanas. Pero hoy en día se han modificado algunos aspectos de la tradición ancestral que los zapotecos tenían para esta conmemoración.

En los últimos años ya se colocan dulces de calaveras, botellas de refrescos, paletas de chocolate comerciales, comida rápida como pizzas y demás elementos que le gustaban al difunto cuando en vida.

Rosa Chávez, ama de casa en Tehuantepec gastó solo para la ofrenda dedicada a su marido la cantidad de 3 mil 500 pesos, más las flores y los aperitivos que llevará el 2 de noviembre a las tumbas de sus seres ya fallecidos.

Para ella, como para muchas personas, ofrendar a los muertos cada año cuesta más dinero, pero es una tradición tan arraigada entre los tehuanos, que es casi imposible no realizarla.

 
Mientras que para este año gracias a las abundantes lluvias las flores bajan pero variarán sus precios de entre 15 y 25 pesos el “manojo” por lo en promedio se utiliza unos 300 pesos de flor de cempasúchil más unos 300 de la llamada cresta de gallo para enaltecer los altares católicos en esta temporada.
 
Se suma también el costo de las velas de cera que oscilan entre los 400 y 650 pesos o más si se desea enaltecer aún más los altares.
 
Sumando las cantidades colocar un altar sencillo cuesta entre los 5 y 7 mil pesos y uno mayor o de siete pisos representa gastar hasta 15 mil pesos.
 
A pesar de los precios y la crisis doña Lucía Galindo señala “desde pequeña mi madre era muy católica y disfrutaba celebrar esta tradición, sería un pecado no cumplirle, no rendirle esta ofrenda”, explicó.
 
Por su parte Romulo Jimenez, cronista de esta ciudad de Tehuantepec señala que la tradición de Día de muertos va más allá de una ofrenda, es revivir la presencia de la persona que murió dentro de su hogar.
 
“En estos días los vivos disfrutan convivir con los muertos, algunos ancianos dicen que Dios les dio permiso de venir a la tierra un par de días para saludar a sus familiares, es algo mítico y mágico, que solo la cultura zapoteca ha arropado desde la época milenaria”.

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