El día en que Tehuantepec se unió a la Revolución

Por Mario Mecott

TEHUANTEPEC. El 13 de julio de 1913, las puertas del ex convento de Santo Domingo Tehuantepec, en ese entonces cuartel militar, se abrieron para secundar el Plan de Guadalupe que enarbolaba Venustiano Carranza en el norte de la República contra el usurpador Victoriano Huerta. Pero ya antes, a dos istmeños, Huerta le había puesto precio a su cabeza, al tehuano Crisóforo Rivera Cabrera y al juchiteco Adolfo C. Gurrión, integrantes de la histórica XXVI Legislatura, quienes regresaron al Istmo para incorporarse al movimiento armado.

Desgraciadamente Gurrión fue aprehendido en Juchitán y asesinado en Chihuitán el 17 de agosto de aquel año.

A las seis de la tarde la gente de los barrios tehuanos: Guichivere, Santa Cruz, Lieza, San Juanico, Laborío y El Cerrito principalmente, se concentraron en el parque del centro de la ciudad en donde llegó Alfonso J. Santibáñez con el Capitán militar, jefe del cuartel de Tehuantepec, el jeromeño Jorge Rubén Mijangos a quien convenció para unirse a la Revolución.

General Alfonso J. Santibañez

Los soldados que estaban a las órdenes de Mijangos en su totalidad no se integraron, sólo dejaron las armas que se repartió al pueblo.

Los cabecillas de los barrios fueron: Pedro Urbina y Severo Mecott por Guichivere, Manuel Parra Santomé del Cerrito, Rafael Ballesteros y los hermanos Lazarillo de Santa Cruz Tagolaba, Abraham Rodríguez de Lieza y San Juanico. Más tarde se incorporaron los hombres del municipio de Laollaga bajo las órdenes del cabecilla Cristóbal Peza, Luis Jiménez y Crescenciano Carballo de Santa María Mixtequilla, Tirso García y Viviano Martínez también de Laollaga.

Con estas fuerzas inició la Revolución en Tehuantepec y se mantuvieron durante un año con las armas en la mano hostigando a las fuerzas federales en la región hasta el triunfo del constitucionalismo en agosto de 1914.

Estas fuerzas llegaron a formar más tarde el Primer Batallón del Istmo quienes actuaron en Guerrero, en el Centro, Norte y Noreste del país bajo las órdenes del Gral. Francisco Murguía hasta la caída de Carranza en 1920.

A estos personajes y hazaña histórica, el Centro Cultural Tehuano le creó la primera Sala de la Revolución “Rivera, Gurrión y Gallegos” en la Casa de la Cultura de Tehuantepec, como un homenaje a su valor, fuerza y heroísmo.

 

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