Deshojar la mazorca en Tehuantepec, una tradición pícara

Rómulo Jiménez Celaya

TEHUANTEPEC.- La deshojada de mazorca se realiza un día antes de la Serenata del Viernes de Cuaresma en esta ciudad. Son las mujeres las que más participan, los hombres solamente intervienen cuando se les pide que acerquen la leña o muevan de lugar algunas cosas pesadas. Terminando el trabajo, se retiran a un lugar apartado, en donde esperarán que las señoras los vuelvan a llamar.

Sobre un petate está un montón de mazorcas circundada por sillas que serán utilizadas por las señoras para que cómodamente deshojen y desgranen las mazorcas. Esconden entre el montón de mazorca algún tipo de juguete con alegoría de un miembro viril, y cuando una señora lo encuentra, lo levanta sobre su cabeza mostrándoselos a todas; las señoras festejan con grandes carcajadas y comentarios atrevidos. Este juego es para hacer amena la tarde.

En una mesa aparte se deshojan en rectángulos las hojas del árbol de plátano, y con la corteza seca del mismo árbol, con la que invariablemente viene envuelto el tercio de hojas (majagua), la mojan y elaboran, con desgarres precisos, varias tiras; todo esto servirá para envolver y amarrar la masa-carne-mole y así formar los tamales.

Como a las dos de la tarde comienza a integrarse la mesa de las Shelaxua’nas; el lugar central es ocupado por el barrio pareja del anfitrión y en las alas, conforme a la distancia geográfica, toman su lugar los demás barrios. Sobre la mesa ya se encuentran dos pistolas de juguete, una muñeca, estacas para deshojar las mazorcas, agua fría, anisado frío y una copita de cristal.

Al tiempo que van llegando las shelaxua’nas y su gente, después de ir a saludar las imágenes santas del templo, se forman frente a la mesa y dan su cariño en especie o en dinero: las shelaxua’nas llevan iguanas, las cuales adornan con flores de buganvilia; sus acompañantes llevan arroz, manteca, fríjol, huevos, etc., y son registradas en un cuaderno por una “secretaria”. Después de tomar una copa de anisado se van a sentar.

Mientras que se deshojan y se desgranan las mazorcas, las shelaxua’nas, en el intento de hacer más amena la tarde, nombran a dos señoras como policías, las más dicharacheras para que a punta de pistola y de palabras jocosas, les lleven a su presencia a las señoras que incurran hasta en las faltas más inverosímiles. Estas son castigadas con copas de anisado.

Por obligación, la shelaxua’na del barrio pareja del anfitrión, tiene que llevar dos coronas elaboradas con flores sintéticas; una se le coloca a la shelaxua’na anfitriona y otra se la coloca ella. Toma en brazos a la muñeca que se encuentra en la mesa, y es aquí donde se dice que “la muñeca comenzó a caminar”.

Por un rato arrulla a la muñeca pero luego se para, se ubica en frente de otra Xelaxua’na, le coloca la corona y luego le da la muñeca; lo mismo hará esta Xelaxua’na y a sí, la muñeca abandona la mesa y comienza a pasar por los brazos de las señoras; pero lo que más llama la atención son las cosas que comentan, que dicen mientras que se van pasando la corona y la muñeca… ¡Sin censuras, ahí les va!

“¡Agarra a esta… ni mi hija es; es más, yo ya no puedo preñarme, ni aunque me agarre un burro!…”

Y pobre de aquel hombre que sea sorprendido husmeando por ahí, y máxime si lo agarra una anciana, que son las más léperas, porque según ellas, su pecho no es bodega y te dicen hasta de lo que te vas a morir.

“¡Oye, cabrón! ¿Que no sabes que aquí puras mujeres hay? ¿Qué no sabes que aquí no se aceptan hombres?” y mientras que llama a las mujeres policías para que lo lleven a la mesa y ahí lo reprendan y castiguen con copas de anisado, le sigue diciendo: “¿Que no sabes respetar? ¿Que tu madre no te enseñó a respetar? ¡Xini gabia´!…”

El juego de la muñeca va creciendo conjuntamente con la tarde. Pero cuidadito no se haga bien la entrega de la muñeca porque inmediatamente llaman a la policía y son llevadas a la mesa, tanto la parte acusada como acusadora, para que se deslinde responsabilidades y se haga efectivo el castigo. Sucede también que van a parar a la mesa porque una le dice a la otra palabras cargadas de veneno. Pero claro, todo en plan de juego.

De las hijas del barrio anfitrión.

Tanto la shelaxua’na como las señoras del barrio, les dan a las visitantes un cariño: jabón, pasta para sopa, arroz, etcétera. También se les da tamalitos, pan y café o chocolate, según el gusto de la shelaxua’na.

Esta celebración de la deshojada y desgranada de las mazorcas culmina tocando las cinco de la tarde, cuando ya se terminó de deshojar y de desgranar la mazorca. Se realiza la limpieza; pero si no se acabó la botella de anisado, la policía arrea hacia la mesa a todas las del barrio anfitrión para que se lo terminen. En este momento ya se encuentra cociendo el dulce de chilacayote.

El mismo jueves por la noche se matan las iguanas y se preparan todos los ingredientes, para que en la madrugada del viernes, todo se lleve al molino de nixtamal para su molienda.

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