Guendaliza’a: orgullo y tradición de Tehuantepec

Javier CRUZ
TEHUANTEPEC.- El Guendaliza’a es el surgimiento a manera de homenaje, de lo que alguna vez fue la Rebelión indígena de Tehuantepec del 22 de marzo de 1660.
 
Según datos históricos, en la entonces Villa de Guadalcazar, nombre que se le dio a Tehuantepec para cristianizarla, se llevó a cabo una de las grandes rebeliones indígenas de México cuando, siendo alcalde mayor el español Juan de Abellán, elevó tanto la cantidad de tributos como tequios que debían dar los indios tehuanos, así como una serie de castigos para los incumplidos.
 
La carga tributaria generó descontento entre los indios del distrito de Tehuantepec quienes el 21 de marzo de 1660, después de la muerte del representante de Tequisistlán, por azotes al no cumplir con los tributos, y cansados de tantos abusos, los indios se quejaron con Don Juan, quien los ignoró y mandó azotar a algunos de los quejosos, hecho que desató la furia de hombres y mujeres que, al siguiente día, se sublevaron y prendieron fuego a las casas reales.
 
Don Juan intentó huir hacia el convento, pero fue muerto a pedradas por la multitud enfurecida. El pueblo eligió a sus gobernantes y nombró a Marcos de Figueroa, descendiente directo del antiguo rey Cosijopi, primer y único rey de Tehuantepec, como su soberano.
 
La autonomía del distrito de Tehuantepec duró solo un año, con represalia y castigos mortales a los organizadores de la insurrección por parte de la Nueva España. Este hecho es reconocido como la única sublevación contra la Corona española previo al movimiento independentista.
 
De esos acontecimientos parte el origen del Guendaliza’a, como una forma de homenaje a los indios que se sublevaron contra e imperio español y lograron su autonomía territorial y política por un año.
 
Ahora la nueva fecha para conmemorarla será el 24 y 25 de marzo, en la explanada municipal, para un nuevo encuentro de danzas con etnias locales, estatales, nacionales y de Centroamérica, donde volverán a conjugarse sus ritmos y música en homenaje a los caídos de 1660 en Tehuantepec.
 
“Hoy en día todo ya lleva por nombre Guendaliza’a, radiotaxis, salones de fiestas, radios comunitarias, calles, cocinas, para todo se la ha dado ese título, y queremos creer que es gracias al impacto positivo que significa el evento”, destacó Mecott Francisco.
 
Impacto turístico
 
Lograr lo que pocos eventos culturales han conseguido como el Guendaliza’a, es resultado del esfuerzo en conjunto y también de la inversión en tiempo y dinero. El evento tiende a generar una inversión aproximada de 500 mil pesos, de acuerdo a la Asociación Civil que organiza el Encuentro étnico mesoamericano de la danza.
 
Pero esta inversión ha tenido beneficios. De una década a la fecha, la derrama económica crece en la ciudad durante los días del evento.
 
Ocupación hotelera al casi el 95 %, y servicios de taxis o restaurantes con alta demanda, son algunos de los beneficios que genera el Guendaliza’a en cada edición que realiza.
 
Además, ha logrado posicionar a Tehuantepec como sede de eventos trascendentes de la cultura, y se han podido agendar presencias de la delegación folclórica anfitriona en comunidades o países, como Guatemala, donde se ha tenido invitaciones.
 
Danilo Somoza, director del grupo folclórico Nixapa, de El Salvador, aseguró que la participación de su agrupación en el evento dancístico de Tehuantepec, ha generado desde hace cuatro años un mayor impulso a la delegación que representa, pues su presencia en México le ha ganado reconocimiento y distinción respecto a otras agrupaciones de su país.
 
Los lazos de amistad generados entre México y Centroamérica a través del Guendaliza’a es otro los logros obtenidos a lo largo de los años y del que hoy pueden presumir sus organizadores y participantes.
 
Aunque el principal reto del evento sigue siendo económico, hay algo que a su organizador le queda bien claro, y es que hoy, el Guendaliza’a es un referente cultural al menos en Oaxaca y es, además, un escenario motivador para otros espectáculos iniciantes o venideros.
 
“Muchos no sabían de la existencia de una rebelión indígena en Tehuantepec, otros no conocían más etnias que la de los zapotecas en el Istmo y algunas comunidades estaban perdiendo ya su identidad cultural. Hoy todo eso se ha logrado trascender gracias al Guendaliza’a, que si bien le falta mucho por perfeccionar, es ya un referente de Tehuantepec en su vida moderna”, expresó Mario Mecott.

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