Crisis y Revolución acabaron con las fastuosas velas de Tehuantepec

Edgar CRUZ

TEHUANTEPEC.- De la gala y ostentosidad que tenían las innumerables velas en Tehuantepec, hoy solo queda el recuerdo. A finales del siglo XIX y en la primera década del XX el esplendor de estas fiestas nocturnas llevó a la ciudad a ser admirada por artistas locales y extranjeros.

Se habla de 21 de velas existentes en Tehuantepec en 1889, todas realizadas a lo largo del año en diversos barrios de la ciudad.

En la década de 1880 se da el mayor esplendor de las velas tehuanas. A decir del cronista de la ciudad, Rómulo Jiménez Celaya, el “boom” de estas celebraciones obedeció a factores como el progreso lento pero fuerte del país y las importaciones de las telas y gustos por el estilo francés en México. Gusto que fue adoptado por la clase media y alta de Tehuantepec.

Las velas de las que se tienen registro y memoria son:

Vela Roo, Vela Pertero y Vela Jergueros, en el barrio Laborío; Vela Paloma y Vela Biaza en el barrio Jalisco; Vela Fragua y Vela Binni en barrio San Sebastián además de la Vela Cordoncillo en Santa Cruz Tagolaba.

También existió la Vela Águila y Vela Guacamaya así como las velas Primera y Segunda del barrio San Jerónimo; Vela Filocalia (Norte y Sur) en el barrio Santa María Reoloteca además de otras dos de las que se ha perdido el nombre original.

El barrio Guichivere contó también con su Vela San Juan Degollado además del barrio Vixhana, que realizaba este tipo de celebraciones, mientras que en el barrio San Antonio se realizaba la Vela Gardenia, la cual se dejó de realizar en la década de los 80’s.

Vela Fragua del barrio San Sebastián a principios del siglo XX

Contrario a lo que sucede en otros municipios del Istmo, las velas en Tehuantepec han sido festejos independientes a las mayordomías patronales o a las Fiestas Titulares de la ciudad. Son celebraciones ajenas a lo religioso, por ello carecen de actos litúrgicos y actividades propias de una mayordomía patronal.

¿Pero por qué se extinguieron durante el siglo XX?

De acuerdo al cronista Rómulo Jiménez Celaya, se debió a diversos factores, entre los que resaltan la Revolución Mexicana que trajo consigo una serie de afectaciones económicas que mermaron la realización de estos festejos.

La crisis económica, la inseguridad y la convulsión política por la que atravesó Tehuantepec por casi 20 años después de 1910 impidieron la continuidad de las Velas.

Para Rómulo Jiménez, las velas eran la celebración de gala de los tehuanos. Tenían mayordomos y socios y se procuraba guardar un protocolo de vestimenta, un poco distinto al de nuestro tiempo.

Los hombres usaban traje con saco y sombreros de copa alta, mientras las mujeres el traje de galón era de elegancia antes que llegara el bordado sobre terciopelo por ahí de la década de 1930.

“Todos iban elegantes conforme a su tiempo. Se preparaban con anticipación para sus velas, la gente ahorraba y se compraba sus telas para hacer o mandar hacer sus trajes”, precisó.

De las 21 velas que existieron entre 1880 y 1910, ninguna se realiza actualmente. Su influencia, aunque se preserva en las velas actuales, muestra apenas un pequeño panorama de lo elegante que pudo ser en aquellos años.

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