Diputados vuelven a curules y exigen “salarios caídos”

Juan Carlos Medrano/ Tiempo de Oaxaca

OAXACA.- Tras sus derrotas en las urnas y a cuatro meses de que concluya funciones la LXIII Legislatura, unos once “chapulines” de la Cámara de Diputados local se reincorporaron y desplazaron a sus suplentes.

Tras sus respectivos fracasos en el pasado proceso electoral, los “chapulines” regresaron a sus curules. Es decir, aquellos que pegaron el brinco y no alcanzaron a llegar a un nuevo cargo regresan a cobrar al Palacio Legislativo de San Raymundo Jalpan.

Los legisladores no perdonarán a los contribuyentes y regresarán para cobrar su “dieta” de más de 42 mil pesos y los 115 mil pesos para gestión, 100 mil pesos para pago de asesores y 25 mil pesos por ser, en dado caso, presidente de Comisión y 40 mil pesos por legislador por el pago de publicidad en medios correspondientes a los cuatro meses que le restan a la actual legislatura.

En la lista hay desde un ex candidato a presidente municipal y aspirantes a diputados locales y federales, hasta quienes participaron en los equipos de campañas nacionales, estatales o municipales, que resultaron fallidas.

Trascendió que algunos legisladores se protegieron enviando los oficios correspondientes en los que señalaron su deseo de regresar a la Cámara de Diputados, y pidiendo que su reintegración sea contada a partir del 1 de julio, día en que estaban en la jornada electoral y no en labores legislativas.

Entre los legisladores que regresaron con la derrota a cuestas están, por el Partido Acción Nacional (PAN): Samuel Gurrión, Juan Iván Mendoza y Fernando Huerta; mientras que por el Partido Revolucionario Institucional (PRI): Herminio Cuevas Chávez, Dónovan Rito, Felicitas Hernández Montaño, Juan Vera Carrizal y Adriana Atristain Orozco.

En tanto, por el Partido de la Revolución Democrática (PRD): Horacio Antonio, Tomás Bazaldú y Eva Diego. Mientras que por el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena): Alejandro Aparicio.

 

CAMPAÑAS, UN FRACASO

Se veía venir la derrota del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Oaxaca por ser este un estado bastión de Morena por el llamado “efecto”, quien ha recorrido la entidad por lo menos en tres campañas electorales, además que,  entre una y otra, nunca dejó de visitar comunidades, sobre todo indígenas.

La elección presidencial del 2012 era referente para el PRI en 2018. Hace seis años perdió 10 de las 11 diputaciones federales de entonces, las senadurías de mayoría y las votaciones a la Presidencia de la República; la coalición “Movimiento Progresista” (PRD-PT-MC), encabezada precisamente por AMLO, ganó todo.

Frente a ese “efecto” López Obrador era previsible la repetición del escenario, pero ampliado a las elecciones concurrentes de diputados al Congreso Local y de concejalías en los 153 municipios de régimen de partidos políticos (el gran resto de 417 se rige por Sistemas Normativos Internos).

Con efecto López Obrador, ‘juntos hicieron historia’

Con algunas excepciones en las elecciones municipales, la coalición Morena-Partido del Trabajo-Partido Encuentro Social, vaya que “Juntos Hicieron Historia”, pues ganó casi todo: las 10 diputaciones federales (se ajustó una con la redistritación), las dos senadurías de mayoría, 24 de 25 diputaciones locales de mayoría y alrededor de 50 ayuntamientos, entre ellos la capital oaxaqueña. Y, por supuesto, la votación de presidente de la República: 1 millón 67 mil 384 votos al cierre del Programa de Resultados Preliminares; pegándole a la mitad de la Lista Nominal de Electores de la entidad. Hasta ahí el “efecto” AMLO.

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