Tremofobia, el miedo a los sismos después del 7/S

Edgar CRUZ

TEHUANTEPEC.- Casi un año después del terremoto de 8.2 grados registrado el pasado 7 de septiembre, Angélica Ruiz aún padece de estrés postraumático debido a que no ha dejado de temblar en esta región del Istmo.

Narra que vivir la experiencia de un terremoto de la magnitud que fue el registrado en esta zona de Oaxaca ha marcado su vida para siempre.

Esa noche, expresa con voz atormentada, estaba dormitando en su habitación cuando de la nada sintió una fuerte sacudida de su cama y entre el sueño y la desesperación, por un momento no supo qué hacer. Entró en shock.

“Pensé que pasaría pronto pero más temblaba y con mayor fuerza. De no ser por mi esposo me hubiera quedado inmóvil en la cama. La verdad me espanté horrible. Corrí a ver a mis hijos y gritarles que salieran. Sentí que la casa se nos iba a venir encima. Esa noche lloré bastante”, recuerda.

Desde entonces, Angélica vive con miedo a los sismos, y no es para menos. De acuerdo a Protección Civil, tras el terremoto del 7 de septiembre de 2017 y hasta la fecha, se han registrado más de 20 mil temblores en esta región del Istmo.

El problema para Angélica y muchas personas más han sido las afectaciones emocionales y psicológicas que les generaron la experiencia de vivir un sismo de gran magnitud.

Según un estudio de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entre un 50 y 60% de la población, en el trascurso de unas dos o tres horas, supera el estrés que causa un fenómeno natural como un terremoto, equilibra su estado emocional y afronta exitosamente la situación.

Sin embargo, un 40% restante le toma más tiempo hacer frente a la situación, y entre 1 y 14% requiere tratamiento psicológico especializado para poder superarlo.

Si no se supera esta situación durante los siguientes seis meses, se presenta estrés postraumático crónico, que debe ser tratado de un modo distinto para llegar a la raíz de la aprensión; es aquí donde inicia la tremofobia, un estado de ansiedad que afecta la vida de un 4% de la población mexicana.

Síntomas como pensamientos recurrentes desagradables, reacciones fisiológicas (sudoración de manos, taquicardia, opresión en pecho o mareos) y conductuales (limitaciones para el trabajo, estudio o para realizar cualquier actividad) son recurrentes en este padecimiento post traumático. Algunas encuestas revelan que del 2,5 al 3,5% de la población lo presenta después de un movimiento de tierra.

Angélica ha pensado ir a terapia psicológica pero por falta de tiempo y también de dinero, no ha iniciado su tratamiento.

Los temblores que se han registrado por la madrugada le impiden nuevamente conciliar el sueño. Siente que volverá a temblar como esa noche del 7 de septiembre.

Apenas el sismo de 4.8 grados que se registró la tarde del domingo pasado la puso en crisis severa. Solo ha ido al médico para controlar la ansiedad.

Teme que esta situación le genere problemas de hipertensión o algún otro padecimiento mayor.

De acuerdo a la los Servicios de Salud Mental de la Secretaría de Salud, la tremofobia o miedo a los temblores, se caracteriza por un temor persistente, excesivo e irracional a los movimientos telúricos. La exposición a este estímulo puede causar crisis de angustia.

 

 

 

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