La traición de los tehuanos en 1866 ¿en verdad existió?

Redacción

TEHUANTEPEC.- Para varios historiadores, Tehuantepec fue el villano en la Intervención francesa de 1866. El suceso fue tan relevante que orilló a la separación del barrio de San Blas Atempa para convertirse dos años después en un municipio libre debido a las rencillas locales que dejó con su ahora pueblo vecino.

De acuerdo a datos del historiador Antonio Ortiz Rojas, el suceso marcó una nueva etapa en la historia del Istmo. El triunfo de la batalla del 5 de septiembre de 1866 en Juchitán llevó la separación de los dos barrios de Tehuantepec, San Blas Atempa y San Pedro Xhihui, quienes se conformaron en un municipio.

Mencionó que en ese periodo, Tehuantepec pierde dos barrios para quedarse solo con 13. La división entre San Blas y Tehuantepec es a raíz de la “traición” de Remigio Toledo, un líder militar tehuantepecano, quien fue aliado de los Blaseños previo a la intervención francesa.

En Tehuantepec, Remigio Toledo, primero abrazó la causa liberal, pero luego dio un vuelco y traicionó su palabra al pasarse del lado conservador, y se llevó a sus soldados (eran 100, según el investigador blaseño Arcadio G. Molina).

Pero quienes gritan el mote de “tehuano traidor” ignoran que también hubo gente de Tehuantepec que estuvo del lado de Juárez, como Cristóbal Salinas, del Barrio San Jerónimo, o Francisco Cortés.

El coronel Francisco Cortés era tehuano, de San Blas, al igual que el coronel Benigno Cartas, del Barrio San Jerónimo, y otros que la historia no registró porque no tuvieron cargos importantes. Benigno fue uno de los tehuanos que dirigió, junto con Felipe López Lena y Anastasio Castillo, el primer encuentro contra las huestes de Maximiliano el 3 de septiembre de 1866 en Guigu’ Cahui’ (“Historia de la intervención francesa en el estado de Oaxaca”, de Aurelio Martínez López. 1966), señala en un artículo, el escritor Juan Manuel López Alegría.

Años antes, el 6 de septiembre de 1859, Porfirio Díaz peleó contra los conservadores en Jalapa del Marqués. Ahí murió uno de sus soldados tehuanos. “En la acción de Jalapa murió el teniente Irene Cartas, hermano de Benigno Cartas, quien figuró en los sucesos posteriores” (de las Memorias de Díaz).

Los ofensores de tehuanos también olvidan (o ignoran) al general Cristóbal Salinas, tehuantepecano que participó en la guerra de Reforma. También los ofensores ignorantes deberían saber que en la “Hecatombe de Chalchicomula”, Puebla, ocurrida el 6 de marzo de 1862, perecieron entre mil 100 o 2 mil 200 personas. Nunca se pudo calcular bien. Ahí se hallaban soldados tehuantepecanos, narra el escritor.

La historia señala que Remigio Toledo pide licencia al jefe político de Tehuantepec para apoyar al Ejército de Oaxaca, que había sido sometido por el ejército francés, pero en vez de apoyar la causa se alía a los invasores galos.

Otra versión señala que Remigio optó por no entregar la plaza a los republicanos para no ser desplazado del rango y por no haber recibido un pago para sus soldados.

Era la guerra civil más fuerte del México independiente. Los conservadores y los republicanos pugnaban por preservar la monarquía o instaurar una República, y en esa pugna, el país estaba dividido hasta dentro de las mismas familias. Tehuantepec no era la excepción.

Si muchos liberales tehuanos no estaban en la región era porque andaban peleando en otros frentes de batalla más importantes. Sin embargo, para los juchitecos que escribieron sobre esos asuntos, sólo fue importante Remigio Toledo y de ahí extendieron el mote a todos los tehuanos.

Esta animadversión entre ambos pueblos hizo relegar a los patriotas tehuanos a la oscuridad. Juchitán se apropió del triunfo sobre los imperialistas en 1866, precisa López Alegría.

También señala que, en la historia, los juchitecos “Omiten decir que los de San Blas eran tehuanos —y lo serían hasta dos años después en que se independizaron de Tehuantepec–, pero así eliminan de la historia a sus malqueridos vecinos -de Tehuantepec-“.

Para Rómulo Jiménez Celaya, el mote de “tehuanos traidores” que persiste hasta nuestros días para los nativos de Tehuantepec obedece a la ‘traición’ que hiciera el militar Remigio Toledo junto con su flota de soldados hacia el idealismo republicano, permitiendo el paso de los franceses en la ciudad zapoteca.

“Remigio Toledo se pasó al bando de los conservadores y eso nos costó llevar el mote de traidores, pero hay que dejar en claro que no todos lo tehuanos apoyaron la intervención. Hubieron muchos más que lucharon contra los franceses y lograron la gesta heroica en Juchitán. Eso no lo cuentan los hermanos juchitecos”, señaló.

Según el cronista, hubo más apoyo de tehuanos para luchar contra la intervención que paisanos defiendo a los franceses en septiembre de 1866.

“La historia la escribe quien la gana y en esta ocasión, los liberales juchitecos fueron quienes ganaron la batalla”, una batalla que no lograron sola, sino con ayuda de pobladores de San Blas Atempa, Ixhuatán, Ixtepec y hasta de tehuanos que encabezó Benigno Cartas.

Rómulo sostuvo que tras el triunfo de la República y la salida del ejército francés de nuestro país, apenas un año después, las pugnas entre tehuanos y juchitecos se acrecentaron.

La ciudad de Tehuantepec quedó tan lastimada y dividida que dos barrios se independizaron. Por años juchitecos y san blaseños siguieron viendo a los pobladores tehuanos como los traidores de la patria.

Remigio Toledo fue asesinado en octubre de 1871 pero ni con su muerte terminó el estigma de la traición.

 

 

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