El río que ‘devoró’ el gran puente de Tehuantepec

Edgar CRUZ

TEHUANTEPEC.-  Pese al transcurso de los años, los viejos de esta ciudad se estremecen cuando relatan la cruel hambruna de 1944 que miles de personas vivieron tras la inundación del septiembre de ese año y la caída del gran puente ferrocarrilero, un día como hoy de hace 74 años.

La ciudad quedó anegada e incomunicada en su zona centro y en los barrios ribereños al río Tehuantepec durante la última semana de septiembre de 1944, cuando las intensas lluvias de la época desbordaron el afluente, inundaron las casas, las calles y los sembradíos.

Dice don José, habitante del barrio Jalisco, que la peor experiencia de su vida fue la que sobrevino después del 24 de septiembre de 1944 cuando los víveres se acabaron porque “todas las milpas y huertos estaban inundadas. No había qué comer”.

Familias enteras redujeron el abasto de insumos para que  la comida alcanzara para más días. Las cosechas antes cortadas o los productos comprados previamente sirvieron para amortiguar la crisis alimentaria de la ciudad.

Los relatos de algunos ancianos que padecieron la crisis señalan que entre el menú de esos días de hambruna consistía en dos plátanos verdes hervidos durante todo el día.

Había que reducir la dieta, y los placeres de la exótica comida zapoteca de los tehuanos se esfumaron por varias semanas.

Hay versiones que aseguran que los menos afortunados recogían de las bocas de los cerdos algún bocado para pasar la severa crisis alimentaria de 1944.

La tragedia de la ciudad pasó desapercibida por las autoridades municipales y estatales del aquel entonces que no atendieron la emergencia oportunamente para un promedio de 25 mil habitantes.

El entonces alcalde, Francisco Toledo, no supo enfrentar la crisis alimentaria que vivió su pueblo, que tras las lluvias de esos días, se vivía entre la desesperación y el riesgo de brotes de enfermedades.

Don José, de 80 años de edad, subió al cerro del barrio Laborío junto a su familia, la mañana del 24 de septiembre de 1944 para alojarse en casa sus compadres porque el río se había llevado su vivienda.

Eran las 10:30 de la mañana cuando la fuerza del río Tehuantepec arrasó con el puente ferroviario que en 1907 había inaugurado Porfirio Díaz como símbolo del desarrollo comercial de la región del Istmo.

El 24 de septiembre de 1944, hace 74 años, los árboles que el río había arrastrado quedaron atorados en los pilares del puente formando una especie de represa que provocó el colapso el primer puente ferrocarrilero de la ciudad, trayendo desgracia y desesperación para los tehuanos.

Rómulo Jiménez Celaya, escritor y folclorista, señala que antes del medio día del 24 de septiembre de 1944, el puente del ferrocarril que usaban los tehuanos como paso entre los barrios de la zona centro y del poniente de la ciudad, había colapsado entre las fuertes corrientes del río.

En sus relatos, Rómulo Jiménez señala que “el río Tehuantepec, anualmente venía realizando desbordamientos de su cauce; pero no todos se recuerdan: Burgoa refiere que en l599 hubo una gran avenida de agua y se creyó que el mar había entrado a tierra. En 1886 ocurrió otra gran inundación y como testimonio existe una placa que lo conmemora, la cual está en el interior del templo del barrio Laborío.

En 1925 hubo otra, pero de menor proporción; lo mismo sucedió el 10 de septiembre de 1939. En 1944, la gran inundación: el agua, con los árboles que arrastró, formó una represa abajo del puente y en la mañana del domingo 24 de septiembre lo derribó. En 1945 y 1946 ocurrieron otras crecientes las cuales derribaron, en su momento, el puente provisional de madera, las que antecedieron al puente actual”.

Para Jiménez Celaya, lo peor de 1944 fue la hambruna que miles de personas padecieron. Las inundaciones acabaron con los insumos comestibles de la ciudad, incluido el mercado del centro que se quedó anegado con todos los víveres que diariamente eran adquiridos por las mujeres.

El número de damnificados no se sabe con exactitud pero se calculan en miles porque la zona más afectada por la inundación fue la del centro, con cientos de casas anegadas.

Desde la antigua estación del ferrocarril, en el barrio San Sebastián, hasta el barrio Jalisco, el río inundó viviendas y comercios. El nivel de la inundación varió entre los 50 centímetros y el metro y medio de altura.

Por la caída del puente no se reportaron muertos, tampoco heridos. Muchos de los damnificados por la inundación optaron por refugiarse en casas de familiares y amigos. Entre más elevado estuviera la vivienda, mejor.

Fue el domingo negro para los tehuanos. La peor inundación de la historia de Tehuantepec que hoy sólo será recordada por los viejos de aquel entonces que reviven sus vivencias como la padecida en aquella crisis de 1944.

 

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