Pese a carestía, tehuanos inician celebración a los muertos

Javier CRUZ

TEHUANTEPEC .- No importa lo caro de las flores o el costo del pan. Para los tehuanos católicos, ofrendar a sus muertos lo más allegado a la tradición es un compromiso que se hace de corazón a su memoria.

En esta ciudad de costumbres milenarias, la celebración de Todosantos es un ritual al que los tehuanos suelen realizar con mucho respeto y sincretismo.

Doña Fernanda, de 75 años de edad, dice que la costumbre de poner el altar de muertos le fue enseñada por su abuela y madre, y ahora les ofrenda de corazón lo que en vida a ellas les gustaba.

“Es una forma de recibirlos con alegría, con respeto, que esta seguirá siendo su casa y aquí vivirán en nuestros corazones”, asegura.

En esta ciudad la costumbre por conmemorar a los fieles difuntos comienza desde el 31 de octubre con la colocación de los altares.

Hay ofrendas que pueden oscilar entre los 10 mil y 15 mil pesos, dependiendo de los productos que se les ponga.

De acuerdo al cronista de la ciudad, Rómulo Jiménez Celaya, en Tehuantepec el Día de Muertos se respeta y se celebra con mucho recelo.

Los altares tradicionales no contemplan las calaveras de azúcar o imágenes relacionadas a la muerte pues se cree que eso ahuyenta a los difuntos cuando llegan a casa.

Tampoco se tiene por costumbre festejar en los panteones, aunque últimamente se ha hecho peculiar ver a familias enteras convivir alrededor de sus seres ya fallecidos.

Es una fecha de guardar respeto, de casi no salir a la calle y de estar en casa en espera de los seres queridos.

Es Tehuantepec, una de las ciudades más antiguas del Istmo y que estos días muestra con recelo sus arraigadas tradiciones.

 

 

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