Cuesta más de 50 mil pesos morirse en el Istmo de Tehuantepec

Javier CRUZ

TEHUANTEPEC.- Morirse en la tierra de los zapotecas tiene su precio. En esta ciudad para despedir a los difuntos se puede caer en la elegancia o en la total austeridad, pero nunca desapartarse de los ritos funerarios que llegan a costar más de 50 mil pesos en tan sólo 9 días.

La llegada de la muerte, queramos o no, genera un valor a quienes nos anteceden. Es la herencia involuntaria que dejamos a nuestros deudos, a la que no obstante, todo mundo tiene que hacer frente como pueda.

El costo de la muerte dependerá de los servicios funerarios que se contraten, el tipo y la calidad de los mismos así como la forma de defunción de la persona.

Una muerte en esta ciudad y sus respectivos funerales, representa un costo elevado para quienes profesan la religión católica, debido a los ritos zapotecas que se tienen que realizar durante el duelo.

Los funerales de un tehuano son únicos, y el precio por realizarlo también. Los gastos generados por el funeral y los 9 días de rezos después del sepelio llegan a sumar 50 mil pesos o más, dependiendo de la calidad y la forma de despedir a un ser querido.

La elección del ataúd es la decisión que toman terceros en el momento de esa despedida y es ése el principal gasto en que un deudo eroga para la partida de un ser querido. Hay ataúdes económicos de mil 500 pesos y los más lujosos de hasta 60 mil pesos dependiendo de la confección y el diseño.

La oferta de las casas funerarias sobre paquetes “anticipados” a la defunción va en aumento pero la compra de estos servicios no son muy solicitados por las personas que no ven a la muerte como una inversión.

Las casas funerarias coinciden en que el costo principal de un funeral dependerá del tipo de ataúd y servicios que el deudo desee contratar.

La tradición católica-zapoteca de Tehuantepec marca ciertos ritos a la hora de despedir al ser amado. Desde la preparación del altar, donde será velado el difunto, hasta lo que se comerá en esos días de duelo tiene que ser comprado por el familiar, con o sin dinero a la mano.

Algunas funerarias otorgan apoyos en especie a los deudos a la hora de adquirir los servicios o productos en la empresa.

La “Funeraria González e Inhumaciones del Carmen” considera que el principal gasto a la hora de morirse es la compra del ataúd.

Y es el costo del féretro el que, en parte, demuestra la condición social de la persona fallecida. Los precios de los ataúdes varían desde 600 pesos para un tamaño infantil, 2 mil pesos el ataúd básico y sencillo, 2 300 mil pesos el llamado ataúd visual con ventana de filtro de plástico y 3 mil pesos el de ventada visual de vidrio donde se muestra el rostro del fallecido.

Otros precios de los ataúdes son: 5 mil pesos de madera barnizada hasta los 60 mil pesos de acero con protuberancia en diseño que da un toque más distintivo al féretro.

El morirse en tierra zapoteca significa gastos, pero también cumplir con los ritos. Desde la hora de instalar el altar donde será velado el cuerpo, comienzan a erogarse dinero para continuar con la tradición funeraria.

Por los rezos desde la hora de la muerte hasta los 9 días posteriores, se llegan a gasta mil pesos más 900 pesos de flores, mil 600 pesos de velas tipo cirios, 4 mil pesos en música de viento para el velorio y el sepelio y hasta 2 mil pesos en trámites y servicios para la excavación de la tumba.

El destino final

Los zapotecas tehuanos están acostumbrados a seguir las costumbres funerarias pero también a cooperar con los deudos para hacer menos pesada la carga económica que representa despedir a un ser querido.

De acuerdo al cronista de la ciudad, Rómulo Jiménez Celaya, se acostumbra a entregar en propia mano de los deudos una cantidad significativa de dinero o apoyos en especie para que los gastos funerarios sean menos.

Decidir el tipo de funeral que se le debe realizar al ser amando no es tan sencillo, y básicamente depende de los ingresos con que cuenta la familia.

Previo a la inhumación, se realiza la misa de cuerpo presente que genera un gasto de hasta 200 pesos, sin contar la comida que se tiene que hacer para toda la familia que llega a despedir al fallecido.

La tumba es el último destino de nuestro cuerpo y por eso, en muchos casos es acondicionada de la mejor manera para que ahí descanse eternamente a quien en vida quisimos mucho.

La remodelación de una sepultura puede salir más de 5 mil pesos si se gusta de acabados finos y uso de materiales como yeso y mármol que destacará la última morada.

Pero son los tehuanos quienes se ven arraigados a su costumbre de continuar la tradición posterior a los 9 días del fallecimiento de un familiar.

La misa de 40 días, de 3 meses, de 7 meses, el Todosanto Nuevo y el cabo de año es casi obligatorio realizarse para los deudos en esta ciudad.

La despedida del ser amado es sin duda dolorosa, pero para los zapotecas de Tehuantepec son sus ritos los que ayudan a desvanecer el dolor de la muerte y a reconfortarse con la fe de esperar, algún día, un nuevo recuentro en el más allá.

 

 

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