Veneran a la Virgen de la Candelaria en San Mateo del Mar

Eduardo MARTINEZ

SAN MATEO DEL MAR.- Como cada 2 de febrero decenas de feligreses católicos arriban a esta comunidad huave del Istmo para venerar a la Inmaculada Virgen de la Candelaria, considerada la patrona de los habitantes Ikoots.

La veneración dio inicio desde las primeras horas de este sábado, y a lo largo del día miles de personas arriban a este Santuario ubicado en las riberas del Golfo de Tehuantepec para dar gracias a la Virgen por un año más de vida, así como para pedir salud ó realizar algún otro pedimento para sus familiares ó conocidos.

A esta celebración anual del 2 de Febrero se le complementa con las tradiciones y costumbres del Istmo, pues además de las misas y veneración, también se ejecutan danzas ritualistas por los malinches, tirada de frutas, paseo del estandarte y baile organizado por los mayordomos. Por la tarde se presenta la Danza de los Malinches.

José Orozco, es un creyente que desde su niñez acostumbra a visitar el Santuario de la Virgen de la Candelaria, ahora con su esposa y hija lo siguen haciendo anualmente para pedir salud, bendiciones y dar gracias por lo concedido.

“la Virgen es muy milagrosa si le pides de corazón, ella te escuchara y sabrá darle una solución a tu pedimento” sostuvo el entrevistado quien viaja desde Miahuatlán de Porfirio Diaz, para pasar todo el día en San Mateo del Mar.

Sin duda los cientos de feligreses católicos que arriban a este santuario cada 2 de Febrero son creyentes de corazón.

Durante esta celebración, a los alrededores de la iglesia y del Palacio Municipal se instala un mercado y actualmente una feria con juegos mecánicos; las mujeres venden ramos de albahaca, gallinas, patos, iguanas, entre otros animales silvestres, así como pescados y camarones. Otras etnias de la región y comerciantes de otros estados del país participan en la compraventa de productos. Por la noche, se realiza el baile del pueblo.

El 2 de febrero, después de la misa principal, los creyentes se dirigen a las playas del océano Pacífico que colinda al sur con el pueblo, para “limpiarse” con los ramos de albahaca que luego arrojan al mar vivo.

En coincidencia, diferentes religiones de los pueblos mesoamericanos y la religión Católica, identifican la celebración de la Virgen de la Candelaria como alegoría de purificación de cuerpo y alma.

Pese al tiempo y la dominación de otras culturas sobre los ikoots, el amor de la diosa madre sigue presente, simbolizado ahora por la Virgen de la Candelaria, a quien le piden protección, lluvias y vientos benévolos para la pesca. Y para cumplir con la profecía de salvar a su pueblo, los ancianos ikoots le piden que vuelva.

 

 

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