Na’ Lupe disfruta de sus tradiciones a los cien años de vida

Eduardo MARTINEZ

IXTALTEPEC.- Doña Guadalupe Toledo Villanueva es la última sobreviviente de una familia ixtaltepecana de 12 hermanos. De origen humilde, esta mujer zapoteca del Istmo de Tehuantepec llegó al centenario de vida con lucidez y salud que le permitió celebrar a lo grande su primer siglo.

Guadalupe recuerda a su viejo Ixtaltepec con el caudal inmenso del río Los Perros donde se iba a bañar con sus hermanos y las milpas del campo de su papá hasta donde acompañaba a traer mazorcas.

Na’ Lupe, como mejor la conocen el Ixtaltepec, goza de una buena salud y nos da una importante lección al señalar que la vida es única y tiene que disfrutarse todos los días, pues de lo contrario, dice, “solo habremos pasado por esta faz terrenal sin conocer lo maravilloso que nos rodea”.

A sus cien años de vida, Na’Lupe es la matriarca que cuatro generaciones, pues su familia la conforman sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos.

Se casó  a los 25 años de edad con Benito Palomec, un hombre que conoció en una de las tantas fiestas tradicionales a las que acudía Guadalupe a bailar los sones istmeños. Dice que la boda duró dos días, portó el traje de novia de tehuana y vivió por años en una casona colonial en Ixtaltepec.

De ese matrimonio nacieron 5 hijos, tres mujeres y dos hombres, a los que crió con el trabajo de su esposo que se desempeñaba como albañil y sastre y también del esfuerzo de ella que se dedicaba al hogar.

A pesar de su amplia edad Doña Guadalupe aún acude a las fiestas en su natal Ixtaltepec, baila sones istmeños, convive, come y bebe algunas cervezas, pues dice que no por mucho tiempo ella estará con vida, por lo que disfruta a diario de su entorno para que cuando el momento de partir llegue, pueda irse feliz.

“Se siente bien, se siente alegre llegar a esta edad y seguiré disfrutando de la vida mientras Dios me la preste”, refirió.

Durante la mayor parte de su vida se dedicó al hogar, a cuidar de sus hijos, nietos. Ahora son ellos quienes cuidan día a día de Na´Lupe.

“Yo cuidaba de mis hijos, mientras mi esposo, que en paz descanse, se iba a trabajar de albañil y en ocasiones del campo para traernos las cosechas y en su caso comer saludable lo que el campo nos daba”. dijo.

¿Cuál cree que es el secreto para vivir tantos años?, le preguntamos a lo que ella contestó “uno de los secretos es comer saludable, seguir las recomendaciones caseras que las abuelas nos dan, por eso mucha gente de antes vivía mucho tiempo, ahora muchos enferman a los treinta años y en algunos casos vienen falleciendo a los 40”, señaló.

Por ello Na’Lupe exhorta a los jóvenes a no comer tanta “chatarra” y comer más cosas naturales y nutritivas para evitar enfermedades a tan corta edad y vivir como la gente de antes, vivir muchos años, quizá 80, 90 ó más de 100.

EL TERREMOTO COLAPSÓ SU PATRIMONIO 

En el 2017 Na´Lupe todavía habitaba en una casona con mas de 200 años de antigüedad, sin embargo a raíz del sismo del 7 de septiembre de ese año, su casa colapsó por el movimiento telúrico, esta perdida asegura que la puso triste, pues era el patrimonio que pretendía heredarle a sus hijos y donde disfrutó  más de la mitad de su vida.

“Mi casa se cayó, y cuando la reconstruyeron quedó muy chiquita, yo al principio no la quería, yo quería mi casona grande, fresca de ladrillos y tejavana, sin embargo mis hijos me hicieron ver que no era posible volver a reconstruir la casa grande por los altos costos que implicaba”, nos relata con lágrimas en los ojos.

A pesar del momento triste se resignó y aceptó que se le construyera una casa pequeña, como las de interés social, para pasar los años junto a las personas que más estima, pero sobre todo para seguir viviendo en su natal Ixtaltepec y continuar disfrutando en plenitud de la vida, de sus costumbres y tradiciones hasta el ultimo día de su existencia.

UN CENTENARIO DE VIDA

Para festejar su primer siglo de vida, familiares de Na´Lupe organizaron un festejo a lo grande con dos dias de fiesta.

Su celebración inició el 12 de agosto por la noche con una tradicional calenda que partió de su casa, recorriendo las principales calles de Asunción Ixtaltepec y fue precisamente ella quien encabezó la alegre comitiva festiva, al concluir la calenda se quemó un castillo y diversos toritos para anunciar el día grande, el 13 de agosto, donde cumplió su centenario de vida.

En su día grande Na’Lupe bailó los sones istmeños de su agrado, cantó, sonrió, disfrutó del lomo horneado que le fue preparado y bebió unas cervezas frías, asegurando que así se disfruta la vida, al máximo, pues solo es una y debe vivirse a lo grande, pues algún día partiremos para siempre de esta faz terrenal.

Cabe destacar que en su cumpleaños amenizado por la Banda Princesa Donají y un grupo de la ciudad de Oaxaca, diversos medios de comunicación acudieron a cubrir la fiesta, entre ellos Istmo Mágico, que viralizó a través de las redes sociales el festejó de los cien años de vida, fue ahí donde también diversos ciudadanos también la felicitaron, le desearon bendiciones y más años de vida a la mujer zapoteca.

Sin duda esta historia de vida, al igual que muchas otras de los abuelos del Istmo, te trasmiten ese amor a la vida, a las tradiciones, a ser parte de la identidad festiva, pero sobre todo son todo un ejemplo a seguir mientras tenemos vida sobre esta faz terrenal, ó bien sobre esta mágica región llamada Istmo de Tehuantepec, Oaxaca.

Na’Lupe baila el jarabe Tehuano y disfruta de sus fiesta de cien años de vida rodeada de sus familiares, conocidos y amigos.

Posted by Istmo Mágico on Tuesday, August 13, 2019

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Copy Protected by Chetan's WP-Copyprotect.