En México se suicidan más de seis mil personas por año

MÉXICO.- En 2003, la Organización Mundial de la Salud instauró el 10 de septiembre como el Día Mundial para la Prevención del Suicidio con el fin de crear conciencia sobre este problema, sin embargo, el fenómeno se ha incrementado.

En México, de acuerdo con el doctor José Javier Mendoza Velásquez, coordinador de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la UNAM, se contabilizaron 6 mil 291 suicidios en 2016; además, de las 32 entidades federativas, Chihuahua y Yucatán duplicaron su tasa nacional en un 11.4 y 10.2 suicidios por cada 100 mil habitantes, respectivamente.

“Estas son cifras del INEGI del 2016 y equivalen a cinco personas de cada 100 mil, no es una cifra tan poca, considerando lo difícil que es registrar el suicidio; sin embargo, en comparación con las cifras del 2016 hubo un aumento, antes eran cuatro de cada 100 mil, ahora son cinco de cada 100 mil”.

Por su parte, Silvia Ortiz León, jefa del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, explicó que los jóvenes son más propensos a suicidarse debido a factores sociales, culturales, biológicos, psicológicos y también por la vulnerabilidad que este sector tiene en dicho etapa de su vida.

“Si nosotros vemos que los jóvenes tienen antecedentes de violencia, carencias, pobreza, disfuncionalidad familiar, falta de acceso en áreas donde ellos puedan desarrollarse, por ejemplo, espacios para hacer deporte o culturales, ya estamos viendo que hay un antecedente en la infancia porque estamos hablando de suicidio que tiene que ver con la salud mental, en este caso específicamente los trastornos afectivos”.

En ese contexto, Gabriela Cortés Medina, profesora de asignatura del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, comentó que para evitar el suicidio es necesario conocer las señales de alarma como la depresión y, en algunas ocasiones, el abuso de sustancias.

“La depresión se puede presentar prácticamente a cualquier edad, niños, adolescentes, adultos, los síntomas predominantes son la emoción de la tristeza, pero no es la única, sobre todo en niños y adolescentes, podemos encontrar irritabilidad, además va a haber una falta de placer en hacer las cosas que antes nos gustaba mucho, sentimientos de culpa, falta de concentración, cambios en el apetito y en el sueño, como puede ser dormir de más o no poder dormir por la noche, comer de más o no comer. Todos esos son focos rojos que nos deben hace repensar en depresión”, destacó Cortés Medina.

Gaceta UNAM

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