1983, el año en que la tlayuda cautivó a Tehuantepec

Javier CRUZ

TEHUANTEPEC.- Aunque ya se conocía de su existencia, a la exquisita tlayuda oaxaqueña nadie la había comercializado para su consumo directo en esta ciudad. Ese típico antojito exclusivo de la región de los Valles Centrales comenzó su gran comercialización en Tehuantepec allá por la década de los ochentas.

La llegada de la tlayuda a esta ciudad se le debe a Herminio Celaya, un hombre con orígenes de Santa Cruz Papalutla, Tlacolula, Oaxaca, quien decidió emprender el negocio de la venta de tlayudas en el centro de Tehuantepec.

Se dice que desde niño Herminio fue muy trabajador, lo mismo era maletero en la antigua terminal Cristóbal Colón, que vendedor de aguas y raspados, pero fue en 1983 cuando “El Gordo”, como también le decían por su evidente sobrepeso, decidió emprender su negocio de tlayudas frente a los portales de Don Basilio, justo donde ahora se encuentra el banco Banamex, en la zona centro.

De acuerdo Rómulo Jiménez, cronista de la ciudad, ese fue el primer puesto ambulante que empezó a vender tlayudas al público y paradójicamente, fue un hombre quien las preparaba y las vendía, algo poco común en estos tiempos donde las mujeres son las que las elaboran.

La tlayuda gustó y cautivó a la gente de aquél entonces que rápidamente el puesto de Herminio se hizo de clientes.

Al ver el éxito de las ventas, sus competidoras, señoras garnacheras (por vender garnacha y demás antojitos típicos durante las noches) replicaron en sus menús la venta de tlayudas, lo que también fue muy aceptada por los comensales.

Así se fue expandiendo este popular alimento entre los barrios de la ciudad con nuevos emprendedores o vendedoras de cena típica que agregaban a su lista de antojitos la tradicional tlayuda.

Tras el éxito de Hermino en Tehuantepec, su hermano Salvador creó su puesto de venta en Salina Cruz donde también tuvo muchos clientes. Fue el primero en esa ciudad que llevó a la tlayuda al paladar de los porteños.

El estilo tehuano

Con el documental serial de Netflix Srreed Food Latinoamérica donde la tlayuda ganó un concurso en Twitter como la mejor comida callejera y cobró fama internacional, se vino a la mente de muchos oaxaqueños sobre el origen, año y lugar donde comieron o comenzó a venderse ese antojito típico.

En el Istmo, la tlayuda que Herminio preparaba en Tehuantepec era muy diferente a las que se vendían en los Valles de Oaxaca.

La tortilla de más de 40 centímetros de diámetro era untada con suficiente asiento de manteca de cerdo, frijoles negros refritos, repollo picado y quesillo deshebrado. Es opcional ponerle carne picada de cecina asada y otro tipo de carnes como chorizo o carne enchilada de puerco.

En vez de servirla abierta, la tlayuda de Herminio era doblada a la mitad, asemejando una especie de empanada gigante.

A ello se le agregó una salsa de chile de árbol que le da un toque característico y sin igual.

Actualmente la tlayuda es acompañada de una ensalada de pepinos y zanahoria en escabeche, con hierbas de olor. También se les han agregado otro tipo de salsas como el de tomate rojo o guacamole, o salsa de habanero.

Herminio Celaya dejó un legado a su muerte en esta ciudad. Su familia aún conserva la tradición de vender cena como tacos y tlayudas pero ya no en el icónico portal de Don Basilio.

Tradición de cena

La tlayuda junto con la garnacha son ya uno de los platillos típicos de cena en esta ciudad y en la región del Istmo.

Antes de Herminio, las garnacheras no preparaban la tlayuda a sus comensales. Eran pocas las señoras que vendían cenas en las calles de los barrios.

El cronista Rómulo Jiménez relata que a principio de la década de los setenta, habían pocas vendedoras de cena como la extinta Margarita Celaya Espinosa, quien junto con Eustolia y Juana eran las únicas vendedoras de garnachas en el centro de Tehuantepec.

“Las cenadurías que se recuerdan, las que estaban en el lado norte del parque central Miguel Hidalgo, y en donde solo se expendía la garnacha, la empanada, la tostada, el molote, y lo que hoy es conocido como el pollo garnachero, estas son: la cenaduría de Nereida y Venancia, de Juana Trinidad Ortiz, de Josefina, de Eustolia Trinidad, de las hermanas. Aurora y Margarita Celaya Espinosa, de Margarita Ramos y de Lucía Vallejo”.

Para la década de los noventas estás cenadurias ya se encontraban instaladas en frente de los Portales de Don Basilio. Y en el trienio municipal del Ing. Felipe Orozco Rodas (1999 – 2001) estos puestos fueron reubicados en la Explanada Municipal de Tehuantepec, en donde actualmente se encuentran algunas.

Rómulo hizo un recuento de las antiguas y nuevas senaduría del centro, aunque no son las únicas de la ciudad, sí son las más tradicionales:

LA CENADURÍA DE REYNA MIRÓN TRINIDAD. Primeramente, fue de su abuela Josefina Casanova. Después pasó a ser de su madre, la señora Juana Trinidad Ortiz, posteriormente se hizo cargo de esta cenaduría su hermana Rosalía, y luego su otra hermana de nombre Soledad.

LA CENADURÍA DE MARÍA DEL ROSARIO ESPINOSA. Esta les perteneció a sus tías, las hermanas Margarita y Aurora Celaya Espinosa.

LA CENADURÍA ADRIANA. Esta cenaduría le pertenece a la señora Adriana, la cual la heredó de su madre Gloria, quien fuera hija de la señora Eustolia Trinidad.

LAS CENADURÍAS DEL PARQUECITO “AMADO CHIÑAS”.

A finales de la década de los setenta del siglo pasado, ya podemos encontrar a la cenaduría de la señora más conocida como “Lupe V”, ya establecidos en los ochenta y los noventa, surgen las cenadurías de Rosa Piñón que después toma la Sra. Esperanza Piñón y luego la Sra. Leticia. La cenaduría de Nereida Espinosa que después pasaría a ser la cenaduría Linda, la cenaduría de la Sra. Elia Luis Vázquez, que actualmente es la cenaduría de Mirna Eugenia Osorio Bielma.

 

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