“Dios Nunca Muere” resonó en el Guelaguetza silenciado por el Covid

Diario Marca

OAXACA.- La máxima fiesta de las y los oaxaqueños, la Guelaguetza, nuevamente pudo disfrutarse en la octava del Lunes del Cerro, donde las diferentes delegaciones de las ocho regiones se hicieron presentes mediante una retransmisión virtual, para compartir con todo el mundo la riqueza cultural, las costumbres y las tradiciones coloridas con las que cuenta la entidad.

Este año la fiesta étnica más grande de Latinoamérica se vivió de una forma diferente ante la pandemia por Covid-19, en donde se destacó la unión, colaboración y fraternidad de los pueblos oaxaqueños.

El titular de la Secretaría de Turismo (Sectur Oaxaca), Juan Carlos Rivera Castellanos, agradeció al público por presenciar desde casa “La Guelaguetza: la fuerza de nuestra identidad”, a través de la señal de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión (Cortv), y en las redes sociales de la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca (Seculta), la Secretaría de Economía (SE) y de la dependencia a su cargo.

Asimismo, la Diosa Centéotl, Lilia López Hernández, ofreció un mensaje en representación de las madres oaxaqueñas, de las cocineras tradicionales, de la cultura afrodescendiente y del pueblo oaxaqueño en general, donde destacó el trabajo y la fortaleza de su tierra.

Para cerrar las fiestas de julio 2020, las ocho regiones de la entidad compartieron su habilidad y talento para mostrar al mundo la cultura y tradición de los pueblos de Oaxaca.

Durante la transmisión matutina de la octava del Lunes del Cerro se pudo recordar la participación de las Chinas Oaxaqueñas; después se hizo presente la delegación de Chalcatongo de Hidalgo con la “Danza de los Chilolos”, le siguió Sola de Vega con la “Fiesta Solteca”, San Jerónimo Tecoatl con el “Bautizo Mazateco”, la Heroica Ciudad de Tlaxiaco con sus sones y jarabes.

Posteriormente, San Francisco del Mar mostró su “Danza de los Negritos de Corpus Cristi”, Santa María Tlahuitoltepec sus sones y jarabes mixes, San Juan Bautista Tuxtepec emocionó con su “Flor de Piña”, la Villa de Zaachila con la “Danza de la Pluma”, San Pedro Pochutla con la “Boda Pochutleca”, y Santa María Ixcatlán con “Na´ Puta Chi –Chi y la Borrachita”.

Asimismo, se pudo gozar de la delegación de Ocotlán de Morelos con “La llevada del Guajolote”, San Carlos Yautepec con el “Fandango y Jarabe Carleño”, y de Putla Villa de Guerrero que compartió sus “Sones, Chilenas y Carnaval Putleco” con sus coloridos tiliches.

Mientras que, en la última transmisión vespertina de la Guelaguetza fueron recordadas las participaciones de San Blas Atempa, Ejutla de Crespo, San Felipe Usila, Loma Bonita, Santa María Tlahuitoltepec, San Juan Lachao y San Jerónimo Tecoatl.

También San Juan Bautista Tuxtepec, San Bartolo Coyotepec, San Francisco Sola, Santiago Jamiltepec y las Chinas Oaxaqueñas de Genoveva Medina.

Para cerrar con broche de oro, el tenor Rodrigo Petate, acompañado por el pianista Miguel Rivera, hicieron vibrar el coloso del Fortín con el himno de las y los oaxaqueños, el “Dios nunca muere”.

Mujeres y hombres ataviados con trajes de las ocho regiones se unieron al escenario para arropar el recuerdo de la majestuosa Guelaguetza, portando velas blancas a forma de homenaje a quienes este año perdieron la batalla contra la Covid-19.

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