Preserva Tehuantepec el oficio de decorar altares a los difuntos

TEHUANTEPEC- Para preservar la tradición del Día de Muertos, Marcos Antonio Jiménez Gonzáles, realiza el trabajo de la decoración y diseño de altares a los fieles difuntos, pues en Tehuantepec se vive con fervor y respeto las costumbres de antaño.

Apasionado por las tradiciones y el ámbito feligrés, Marcos se dedica a la decoración de altares desde los 15 años, y desde entonces ha fortalecido su conocimiento para el diseño de las ofrendas a los difuntos.

 

Jiménez Gonzáles confesó que la celebración del Todo Santo Nuevo es un ritual costoso, pues tan solo en el altar se gasta un aproximado de 10 mil pesos, sin contar los gastos de los materiales para elaborar los tamales y el atole de leche.

El joven de 25 años, aseguró que en algunos barrios como Santa Cruz Tagolaba, la comunidad se congrega para celebrar a pie de la letra cada ritual que conlleva la festividad, mostrando lazos empáticos con la familia de la persona que falleció en el trascurso del año.

“Todo nació por pasión, me gustó desde hace 10 años y desde entonces me dedico a esto, a no dejar morir las costumbres y tradiciones del Istmo de Tehuantepec”, comentó Marcos Jiménez.

El trabajo de Marcos comienza dos o tres días antes de la celebración, porque tiene que instalar cortinas, acomodar las gradas, forrarlas de tela y colocar el papel picado, para luego decorar el altar con frutas, alimentos, flores, velas, imágenes religiosas y la fotografía del difunto.

 

“Manzanas, naranjas, mandarinas, limas, cacahuates, caña, cocos, plátanos de castilla, jícamas y tejocotes”, citó las frutas que debe llevar un altar de Día de Muertos según la costumbre de la región del Istmo.

Marcos indicó que además de las frutas, dulces y otros alimentos, a los difuntos se les ofrece agua, mezcal y velas de cebo.

Reveló que las velas de cebo es un elemento importante en los altares, pues se tiene la creencia de que simbolizan la luz del regreso de los fieles difuntos los días 1 y 2 de noviembre.

Jiménez Gonzáles mencionó que existen personas que no respetan o creen en la conmemoración a los difuntos, especialmente quienes no forman parte de la comunidad católica.

En verdad vienen las almas a visitarnos, Dios les da licencia por esos días para poder venir y degustar lo que le podamos ofrecerles”, argumentó Marcos mientras encendía las velas del altar a la difunta Esperanza Ruiz.

El joven tehuano, también se dedica a la fabricación de papel picado y adornos para eventos sociales, al igual que la decoración de capillas para rituales y actividades religiosas.

Aun con los estragos por la pandemia, en el Istmo de Tehuantepec las tradiciones se respetan por la comunidad creyente, quienes desbordantes de fe llevan a cabo la celebración a los fieles difuntos.

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